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Último minuto Confort y ambiente riojano
Esta construcción de ladrillos rojizos del Hotel contrasta armoniosamente con las dulces aguas del río Ebro y el Valle del Cidacos. La densa vegetación del jardín, lleno de flores y palmeras, se inserta en uno de los conjuntos históricos y artísticos más importantes de La Rioja.
La antigua Calagurris, de orígenes romanos, tiene en la Catedral su monumento más representativo. Amplios portalones, ventanales y persianas adornan una estructura de líneas suaves que, en el interior, opta por una decoración de claras influencias medievales. Los salones de trabajo se caracterizan por la amplitud y unas instalaciones modernas y funcionales.
La cocina riojana se basa en la calidad de los productos de su huerta, destacando la menestra de verduras, pochas, chuletillas con pimientos y peras o melocotón al vino.
Palacio ducal de Lerma
En la parte más alta de la villa de Lerma está situado el Palacio Ducal, que fue construido aprovechando el emplazamiento de un castillo del siglo XV y se ejecutó según las trazas del arquitecto Francisco de Mora, en sucesivas fases entre los años 1601 y 1617. El Palacio se encarga por órden del primer Duque de Lerma, Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, para aposento, reposo y divertimento en general de su señor, el Rey Felipe III.
Este hotel cuenta con un patio central rodeado de galerías columnadas alternando dos cuerpos: el primero, de veinte columnas de orden toscano con arcos de medio punto, y el segundo, de veinte columnas de orden jónico.
El Palacio se ha convertido ahora, tras su restauración en un Parador con 70 habitaciones con una capacidad de 133 plazas.
Palacio-Castillo del SXV
El hotel ocupa en parte el majestuoso Palacio-Castillo del SXV declarado Monumento Nacional, sus zonas comunes y algunas habitaciones están integradas en el palacio-castillo, si bien las restantes habitaciones están ubicadas en edificio anexo.
Entre sus muros de piedra se esconden rincones que contribuyen a realzar la atmósfera medieval. Vidrieras, arcadas y otros elementos propios del medievo se conservan en el interior y en la fachada del palacio-castillo.
Las columnas y arcadas de ladrillo del comedor resultan ser un excelente escaparate de productos autóctonos como espárragos de Navarra, los pimientos de piquillo, el cordero al chilindrón o el bacalao ajoarriero.